(Por Mireia Esteva)

Cuando en Cataluña los lideres independentistas verbalizan (con menos del 50% de los votos) que tienen un mandato del pueblo de Cataluña para declarar la independencia, cuando proponen una asamblea de electos al margen del Parlamento catalán, cuando aprueban leyes que significan la alteración del orden constitucional sin contar con los grupos de la oposición, o cuando leemos en la ley de transitoriedad que retirarán el pasaporte y la nacionalidad catalana por condenas por delitos de «traición» o «contra la independencia de Cataluña», se está indicando de facto que a los ciudadanos no independentistas y a sus representantes no se les considera con iguales derechos que a los demás.

No hay garbanzo negro, Crónica global (24/05/2018)